Una serie de Jordi Picazo
EN ESTE ARTÍCULO
- Poner a la víctima en el centro
- Cuando el cauce de Salvaguarda conduce fuera de la Orden
Buena Lectura. Equipo Jacques Pintor
Únete al Canal de WhatsApp para recibir en esa aplicación las últimas entradas en diversos idiomas.
Poner a la víctima en el centro
El pasado 25 de agosto, la Congregación General de los Escolapios hizo pública una carta institucional con motivo de la solemnidad de San José de Calasanz, fundador de las Escuelas Pías. Calasanz pertenece a esa estirpe extraordinaria de hombres que vieron antes que otros algo que hoy parece evidente: que un niño pobre tenía el mismo derecho a ser educado que el hijo de una familia acomodada. La escuela popular cristiana que impulsó en Roma y desde Roma convirtió aquella intuición en una formidable afirmación de la dignidad humana.
La carta de este año se pregunta qué niños necesitan hoy la mirada de Calasanz, qué “decisiones valientes” exige nuestro tiempo y termina con una exhortación difícil de discutir: “Poner nuevamente a los pequeños en el centro”.
Muy bien. Hagámoslo.
Pongamos a un pequeño en el centro. Se llama Javier. Hoy es adulto. Según su denuncia, incorporada al expediente de la Fiscalía de la Ciudad de México, aquel sacerdote lo violó más de sesenta veces cuando era monaguillo.
Javier Alcántara identifica a ese sacerdote como José Miguel Flores Martínez, escolapio mexicano. Su denuncia forma parte del expediente abierto en la Fiscalía de la Ciudad de México.
He venido investigando su historia durante meses junto a otros periodistas del equipo Jacques Pintor, siguiendo también la respuesta institucional de las Escuelas Pías. Parte de esa investigación puede seguirse en Examen de Conciencia, especialmente en estas cuatro entradas:
- “¿Verdad o institución? El bluff comunicativo de Isabel Llauger y los Escolapios”,
- “¿Quién abre la primera puerta? El Calvario de las víctimas en la Iglesia Católica”,
- “Circuito cerrado”,
- “Tutela Minorum: del ‘el Papa nos pidió investigar el caso‘ al ‘no somos competentes.’”
Esa serie documenta, entre otras cosas, la petición de réplica de Javier después de que Pedro Aguado, entonces padre general de los Escolapios, defendiera públicamente en Aragón TV la actuación de la Orden. Isabel Llauger, encargada de la comunicación institucional en torno al caso, intervino también en televisión ofreciendo la versión institucional, pero no respondió a la solicitud que Javier le había dirigido buscando su correo electrónico en internet.
Fue el medio, no Llauger, quien finalmente le dio a Javier el espacio para contar su versión. En directo, primero habló Javier y después Pedro Aguado. Ninguno de los dos sabía que el otro intervendría.
Aguado acababa de ser nombrado obispo de Huesca-Jaca en España y, meses más tarde, la Fiscalía de la Ciudad de México lo requirió personalmente para ser interrogado. No acudió a esa cita.
Documento tras documento, una pregunta sencilla se ha ido imponiendo:
¿quién está realmente al otro lado cuando una víctima llama a la puerta de Salvaguarda?
Cuando el cauce de Salvaguarda conduce fuera de la Orden
Tiempo después, Javier recurrió al canal institucional de los Escolapios en México destinado a las víctimas de abusos. Según su testimonio, por teléfono le indicaron que debía dirigirse a Isabel Llauger Rivas.
Sólo después descubrió que la página oficial de Salvaguarda de los Escolapios en México incluía efectivamente a Isabel Llauger dentro de su estructura. El responsable general es el provincial, P. Sergio Fernando Hernández Avilés, y el coordinador, el P. Reyes Muñoz Tónix. Llauger figura bajo otro epígrafe, exactamente éste: “Colaboración y asesoramiento”.
El dato merece detenerse aquí. Llauger no es religiosa escolapia ni forma parte del gobierno de la Orden: es una profesional externa. Una derivación así no nace espontáneamente de quien atiende un teléfono. Obliga a preguntar quién decidió previamente que, para un caso como el de Javier, esa puerta condujera a Isabel Llauger y con qué mandato.
Junto a ella figuran el P. József Urban y el despacho de abogados Riquelme, identificado como asesor jurídico. La captura de la página oficial de Salvaguarda México permite comprobarlo directamente.

El caso se abre también hacia Ecuador. Javier afirma que otras personas de ese país le contaron haber sufrido abusos de José Miguel Flores Martínez y que, al contactar con la Orden, también fueron remitidas a Isabel Llauger. Ecuador pertenece a la Provincia Nazaret (Colombia, Ecuador y Perú), distinta de la Provincia de México. En la documentación pública que he podido localizar, Llauger figura expresamente en Salvaguarda México, no en la estructura publicada de Nazaret. Precisamente por eso esas posibles derivaciones desde Ecuador necesitan una explicación.
Flores Martínez siguió manteniendo contacto y atendió pastoralmente a niños y adolescentes durante más de una década después de las primeras denuncias. También organizaba vacaciones y campamentos de vida cristiana con los niños. Hasta que de repente murió sin ninguna explicación pública posterior o anticipación por causa de enfermedad en 2022.

Hay un dato adicional que cambia el alcance de esta pregunta. Según Javier, cuando llamó a Ecuador lo hizo de forma anónima. Quien atendió aquella llamada no sabía, por tanto, que estaba hablando con Javier Alcántara y no podía remitirlo a Llauger simplemente porque ella conociera ya su caso. Sin embargo, el nombre que recibió como referencia volvió a ser Isabel Llauger.
Una llamada anónima no permite afirmar que todas las víctimas fueran derivadas a ella. Sí obliga a preguntar qué criterio estaba siguiendo quien atendió el teléfono. ¿Existía una instrucción previa para remitir determinados casos (o las denuncias de abusos) a Llauger? ¿Quién había dado esa instrucción? ¿Era una decisión de la Provincia Nazaret, de la estructura general de la Orden o de otra persona?
Y una pregunta especialmente relevante: ¿había participado la propia Llauger en la definición del circuito por el que las víctimas terminaban siendo remitidas a ella?
En la segunda parte seguiré ese nombre hasta el ámbito profesional de Isabel Llauger y hasta los documentos que permiten preguntar qué separación existía entre Salvaguarda, comunicación institucional y defensa penal. No para adelantar conclusiones, sino para comprobar dónde estaban las paredes entre unas funciones y otras.
Se invita a las lectoras y a los lectores a comentar, aportar información y participar en un debate factual y respetuoso.
© Jacques Pintor, 2026. Todos los derechos reservados. Queda prohibida cualquier reproducción o re distribución sin autorización previa.
Si considera que alguna afirmación de hecho contenida en este artículo es inexacta, puede ponerse en contacto con la redacción para ejercer su derecho de réplica o solicitar una aclaración o corrección factual, de conformidad con los estándares periodísticos. Contacto: jacquespintor@gmail.com
La redacción también está disponible para conceder entrevistas; esto se aplica —con las debidas garantías de protección— también a algunas de las personas afectadas. Coordinador de Comunicación, Jordi Picazo, MCIJ. WhatsApp: +34 636 899 025
#Safeguarding #ProteccionDeMenores #AbusosEnLaIglesia #Accountability #Transparencia #VosEstisLuxMundi #DerechoCanonico #PedroAguado escolapios #escolapias #EscuelasPías #Calasanz #Escolapía #Piarist
#Scolopi #SantaSede #TutelaMinorum #Encubrimiento #JusticiaParaLasVictimas #ResponsabilidadInstitucional #CrimenesSexuales #ForensicAnalysis #IglesiaCatolica #DerechosHumanos #VictimasPrimero