EN ESTE ARTÍCULO
- Dos relatos chocan dejando al descubierto una fractura entre la víctima y la Iglesia española
- Vídeo completo de las dos entrevistas en el programa de Aragón TV “Aquí y Ahora”
- Transcripción de ambas entrevistas: a la víctima primero, a Pedro Aguado después, por separado en directo
Buena Lectura. Equipo Jacques Pintor
Dos relatos chocan dejando al descubierto una fractura entre la víctima y la Iglesia española
Lo que mostramos en esta Entrada es un material que, escuchado con atención, deja al descubierto una realidad que no se puede suavizar sin traicionarla. Primero habla la víctima. Después interviene Pedro Aguado sin haber escuchado lo anterior. No hay ajuste de discurso, ni preparación frente a lo dicho por el otro. Lo que aparece es lo que cada uno sostiene cuando cree que está dando su versión completa. Y en ese cruce limpio, sin contaminación, lo que emerge no es una diferencia de matiz, sino una incompatibilidad frontal.
La víctima habla de años de abusos sexuales, de una vida quebrada desde la infancia, de una juventud atravesada por la destrucción personal, de un proceso de deterioro que no se resuelve en un despacho ni en una frase bien formulada. Habla de un agresor concreto, un sacerdote escolapio de México, de decisiones concretas y de personas concretas que, en su relato, no actuaron como debían. Señala también el entorno en el que ese daño no fue detenido por Pedro Aguado, “premiado” ahora con el episcopado por el Vaticano, cuando podía haberse detenido.
A continuación, Aguado toma la palabra y expone su versión con una seguridad que no es improvisada, pero que tampoco está modulada por lo que acaba de escuchar. Afirma que actuó desde el primer momento, que informó a la víctima de sus derechos, que puso en marcha el procedimiento canónico, que ese procedimiento se resolvió con rapidez y que la sanción más grave posible fue impuesta. Insiste en que el agresor fue expulsado y reducido al estado laical, en que dejó de ser sacerdote, en que la Iglesia hizo lo que tenía que hacer dentro de su ámbito. Y, en el punto más delicado, sostiene que la víctima no quiso acudir a la justicia penal y que él respetó esa decisión.
Ahí es donde el relato se vuelve insostenible como conjunto. Porque la víctima afirma exactamente lo contrario. No estamos ante un recuerdo borroso ni ante una diferencia de interpretación. Estamos ante dos afirmaciones incompatibles que no pueden coexistir sin que una de ellas falle en lo esencial. La cuestión de si se quiso o no se quiso denunciar no es un detalle secundario ni una cuestión lateral. Es el eje sobre el que gira la responsabilidad. Porque si hubo voluntad de denunciar y no se actuó, la omisión es evidente. Y si no la hubo, la decisión de respetar esa voluntad abre una pregunta aún más incómoda: qué ocurre cuando la gravedad de los hechos desborda la esfera privada de la víctima y entra en el terreno de la obligación pública de perseguir un delito, y mapa más INRI en desobedincia frontal a la obligatoriedad sin matices del motu proprio del papa Francisco “Vos Estis Lux Mundi”.
El discurso de Aguado se apoya con insistencia en el procedimiento canónico. Habla de rapidez, de resolución y de una sanción definitiva. Presenta ese proceso como una respuesta suficiente, como una actuación que deja su conciencia tranquila porque se hizo lo que correspondía hacer. Pero esa línea de defensa se desploma en el momento en que se introduce el elemento que no aparece en ese relato: la ausencia de un proceso penal. El agresor, según se reconoce, murió sin haber sido juzgado por la justicia civil. No hay condena, no hay sentencia penal ni un acto público de rendición de cuentas ante la ley. Es un dato.
La víctima añade otro elemento que agrava el cuadro y que Aguado no puede integrar en su relato sin desestabilizarlo. Afirma que el agresor siguió activo, que celebró misas, que tuvo contacto con menores. Aguado responde que no tenía conocimiento de esos hechos y que, de haber ocurrido, se trataría de actos inválidos y gravemente desobedientes. Pero la cuestión no es la validez litúrgica de una misa celebrada por quien ya no es sacerdote sino si fue posible que una persona en esa situación continuara actuando sin que nadie lo impidiera. Y si fue posible, qué falló para que lo fuera.
En ese punto el discurso institucional se queda sin suelo. Porque no basta con declarar que algo no es válido para que deje de ser real. Si ocurrió, ocurrió al margen de la norma, pero dentro de un entorno que no lo evitó. Y si no ocurrió, la afirmación de la víctima exige una respuesta que no puede limitarse a la negación o al desconocimiento. Exige pruebas, exige hechos verificables, exige algo más que una declaración de principios. Y las tiene: 32 fotografías actuando como sacerdote en numerosos distintos emplazamientos después de la supuesta prohibición de hacerlo; certificación de la policía mexicana de que no voló a España cuando Aguado sostiene que le envió allá. Y más.
El terreno se vuelve aún más oscuro cuando aparece la cuestión del dinero y de los acuerdos. La víctima habla de entregas de dinero en un contexto de necesidad extrema, de propuestas para cerrar el asunto fuera de la vía judicial, de una aproximación que percibe como un intento de resolver el caso de oscurito. Aguado responde con un lenguaje distinto, habla de encuentros con presencia de abogados, de una iniciativa que atribuye a la propia víctima como es la necesidad de justicia reparativa. Son dos formas de nombrar una misma zona, pero no describen lo mismo. Parece el mismo lenguaje, parece el mismo amor y la misma lluvia, pero Aguado engaña conscientemente, y eso es el sello del diablo. Aguado es, un demonio con alzacuellos.
El hecho de que Aguado no haya escuchado previamente a la víctima elimina la posibilidad de una respuesta adaptada, de un discurso calibrado en función de lo que se le imputa. Lo que aparece es su relato tal como él lo sostiene cuando no está reaccionando. Y eso le da a sus palabras un valor que va más allá de la entrevista. Permite ver la lógica interna con la que se defiende, el marco en el que sitúa sus decisiones, la forma en que articula la relación entre la institución y el caso concreto. Y más aún y más importante: es un testimonio gráfico de la verdad de la víctima, pues Aguado repite exactamente las excusas que la víctima ha denunciado.
Lo que emerge de ese contraste es la exposición de un modelo de actuación. Un modelo en el que el procedimiento interno se presenta como respuesta suficiente, en el que la vía penal queda subordinada o diferida, en el que la institución actúa primero hacia dentro y solo después, si acaso, hacia fuera.
Aquí no hay barroquismo posible. No hay forma de envolver esto en un lenguaje neutro sin vaciarlo. Lo que hay es una víctima que afirma haber querido justicia y no haberla encontrado en el ámbito que debía proporcionarla, y un responsable institucional que afirma haber actuado correctamente y haber respetado una voluntad que, según la otra parte, nunca fue esa. Entre ambos relatos no hay espacio de conciliación sin pruebas que inclinen la balanza.
La pregunta que queda no es cómoda y no admite rodeos. Cómo es posible que, con protocolos vigentes, con conocimiento de los hechos desde 2010, denunciados por un sacerdote mexicano ante Aguado cuando supo de los abusos cometidos por su hermano en el sacerdocio, cómo es posible que con capacidad de actuación institucional, un caso así termine sin un proceso penal que lo cierre ante la ley. El testigo vital, este sacerdote enviado a Estados Unidos por Aguado y que abandonó los escolapios finalmente, fur obligado por su obispo al silencio.
Ah, pero Vos Estis Lux Mundi condena a cualquier superior que mande callar a un subordinado ante abusos sexuales. Francisco ha muerto y lo han enterrado. Pero lo escrito, escrito está, como dijo Pilato. Les jeux son faits.
El vídeo de Aragón TV.
TODO CRÉDITO PARA ARAGON TV, PROGRAMA “AQUÍ Y AHORA“
PRESENTADORA -Y vamos a hablar ahora con Javier Alcántara. Él es víctima de abusos sexuales. Denunció haber sido víctima de abuso sexual con violación agravada durante más de 3 años de 2007 a 2010 por el religioso escolapio José Miguel Flores y acusa de encubrimiento, negligencia grave, abuso de poder y coacciones al entonces superior de la orden y ahora obispo de Jaca y Huesca, Pedro Aguado. Este programa, por contextualizar, habló cuando se conoció una nueva investigación del Vaticano al obispo de Jaca y Huesca [,Pedro Aguado]. Hablamos [en su día] con la responsable de [la Orden de las] Escuelas Pías en nombre de Obispado [de Pedro Aguado] y hoy escuchamos a la víctima. Javier, bienvenido. ¿Qué tal? ¿Cómo estás?
JAVIER ALCÁNTARA -Hola, qué tal, Miriam, muy buenas tardes por allá. Muchas gracias por el espacio, principalmente, pues por darnos la voz que pues muchas veces como víctimas desafortunadamente no logramos tener. Más que nada, más que enfocarme en los hechos victimizantes de los cuales fui objeto en mi niñez, pues es más bien contrarrestar algunos puntos que yo creo considero importantes, [que] no se dijeron con la seriedad ni con la verdad, ¿no? Primero que nada, está establecido en la Iglesia Católica un protocolo que se llama “Vos Estis Lux Mundi”. La señora Isabel [Llauger -encargada de la comunicación de la Orden Escolapia] habla sin contexto porque cuando se recibe una denuncia de abuso sexual o alguna vulnerabilidad contra un menor, pues lo principal que tiene que hacer, ya sea un sacerdote, una monja, un responsable, es brindar atención médica, psicológica, psiquiátrica y legal. Entonces, ella dice que a mí me insistieron bastante para que yo lo denunciara. Yo cuando veo a Pedro Aguado en Cancún en el 2019, cuando me dice que va a tener medidas claras, contundentes, este señor, que me creía, pero que al final tendría que haber una investigación para que a este señor básicamente lo condenaran. Entonces, que si al final de esa investigación él [el agresor, Padre José igual Flores] resultaba culpable, pues que se iba a activar el mecanismo para poderlo denunciar.
Ahora yo le hablo que venía de un retroceso de años, o sea, no solamente fue el 2019, sino a mí me marcaron la niñez, me destruyeron la juventud y yo venía de un proceso muy difícil de drogas que al final de cuentas no era como que yo estuviera 100% firme para ir y denunciar en la fiscalía, así como lo estoy el día de hoy. Entonces sale la sentencia, digo, lo estoy sintetizando lo más rápido que pueda. Sale la sentencia del Vaticano, [Pedro Aguado] me la muestra y yo es cuando le pregunto la segunda vez, entonces, ¿qué va a pasar? Porque supuestamente este señor José Miguel ya había tenido medidas cautelares, algo que es mentira, porque apenas la semana pasada salieron los registros del Instituto Nacional de Migración aquí en México, donde el señor [Padre] José Miguel Flores entró en el 2019 y ya no salió del país. Entonces, bueno, ahí se podría considerar que hay una inconsistencia porque el señor José Miguel todo el tiempo estuvo en México. Entonces, cuando sale la supuesta sentencia, y digo supuesta porque no la han querido mostrar más, argumentando que es un documento vaticano y que creo que yo como víctima tengo acceso y tendría que haber tenido acceso a una copia. Sale la sentencia y a mí me indica que ya que básicamente el señor José Miguel había conseguido la pena más dura para un sacerdote que era la dimisión del estado clerical y la expulsión de la orden [escolapia]. Entonces, en ese momento fue cuando a mí me entregó un dinero en efectivo y pues yo básicamente por la necesidad, porque aparte de todo yo trabajaba para los escolapios, yo ganaba 2800 pesos a la quincena, que vendrían siendo pues creo que como 100, 110 €. Entonces que ves el dinero y ves la necesidad porque yo ya era padre de familia y tenía que sacar a mi esposa y a mi hijo adelante.
Entonces, a mí se me hizo correcto porque yo desde un principio confié en la palabra de Pedro Aguado. Sí. Cuando yo le vuelvo a cuestionar que qué está pasando, que cuándo se va a entregar, me dice que no, que tenga paz en mi corazón. Esas eran sus palabras de siempre. Y tengo un correo electrónico en mi poder que se mandó, que mi mamá le escribe, “Padre Pedro, le he perdonado, hablando de José Miguel, pero aquí es donde estoy tan baleada, porque no se me hace justo que él ande por el mundo viviendo con su mamá.” Entonces, hablemos de justicia, pues aquí no la habría.
PRESENTADORA -Javier, te interrumpo un momento porque es muy importante todo lo que nos estás contando, pero tenemos que sintetizar, como bien has dicho. Por tanto, Pedro Aguado, superior de la orden en ese momento, sí te escucha, tú le narras todo lo ocurrido. Dice que tiene que haber una investigación, algo que se lleva a cabo según cuentas en el Vaticano y que te dan la razón, se ratifica por tanto y a partir de ahí te dicen que le va a apartar, pero tú dices que no se le aparta de la orden, que él sigue realizando tareas dentro de la iglesia y que tampoco se pone en manos de los tribunales. Lo que sí se ha hecho, lo has hecho tú, es poner dicha denuncia. Está iniciado ese proceso judicial por parte de la Fiscalía de México en el que Pedro Aguado está como acusado de encubrimiento, entre otros delitos que hemos mencionado.
JAVIER A. -Es correcto.
PRESENTADORA -Nos estabas contando que se te había dado un dinero, nos estabas explicando cuál era tu situación familiar. Por tanto, a partir de ese momento, ¿qué pasos se han dado? Nosotros nos hacíamos eco recientemente por esa investigación que había iniciado el Vaticano y esa investigación se inicia porque tu madre se dirige al Vaticano para denunciar dicho encubrimiento por parte de Pedro Aguado. Creo que has obtenido respuesta, incluso una reunión reciente.
JAVIER A. -Sí, el día de ayer tuve la reunión con [la Pontificia Comisión] Tutela Minorum, con Monseñor Luis Manuel Ali Herrera. De lo que usted refiere, la denuncia, de hecho, ya se había hecho el día 9 de diciembre. Se entregó en nunciatura apostólica [de México], está sellada por la nunciatura donde el cardenal Primado de México, Carlos Aguiar Retes, eleva la denuncia por las violaciones graves al Vos Estis Lux Mundi después de haber iniciado una investigación preliminar. Algo que me llama mucho la atención es que a la Arquidiócesis Primada de México le avisaron apenas el 14 de agosto de 2025 que Miguel había sido apartado. O sea, como quien dice, apenas les avisaron que Miguel había dejado de ser sacerdote, o sea, 4 años después.
Entonces, bueno, a lo que quería llegar es que mi madre le pregunta que si se puede demandar a este individuo penalmente. Entonces esta es prueba clara de que desde un principio nosotros estuvimos de acuerdo que se denunciara, no como lo dice la señora Isabel, como a mí se me insistió, eso es totalmente falso y mentira. Ahora ellos hablan igual de un error pastoral, pues fue el alto mando, que en este caso es el padre Sergio Fernando Hernández Avilés, que también está denunciado, y el padre José Luis Sánchez Macías, que él era el que me pagaba mes con mes mi beca.
Algo que hay que precisar, a mí a raíz de la denuncia me cancelan la beca universitaria y me truncan ahora ese lado de mi vida, también porque no he podido terminar la universidad con una beca de la que yo pagaba la diferencia. Y en la reunión que se tuvo el día de ayer, se me informó de que la próxima semana se me va a hacer llegar por escrito la decisión y cómo va la investigación que se abrió el 9 de diciembre apenas, que fue elevada por el cardenal de México y la que se activó apenas el 27 de marzo con el Papa León.
Yo con mucho gusto la puedo hacer pública, yo no tengo ningún problema. Yo solamente quiero que dejen de faltar a la verdad y lo más importante, pues que quiero que se haga justicia porque también está denunciado en la carpeta Pedro Aguado de investigación por el delito de trata de personas y asociación delictuosa, que básicamente es un tema, y lo más importante también es que se busque o se trate de buscar la narrativa del padre Baltazar Sánchez Alonso, que desde 2010 advierte que José Miguel Flores Martínez es un pederasta y que Pedro Aguado decide mandarlo a Estados Unidos y mandar a mi agresor a España y luego a Ecuador. Eso sí es completamente verdad.
PRESENTADORA -Por tanto, Javier, no es apartado como se te dijo, no es apartado. Él sigue realizando, confirmamos, subrayamos, tareas dentro de la iglesia. Estamos viendo además imágenes que lo corroborarían. No fue llevado a los tribunales y él falleció. Por tanto, ya no puede haber consecuencias penales para José Miguel Flores. Ahora, a través de esta nueva investigación en el Vaticano, más el proceso judicial abierto en México, se acusa por ese delito de encubrimiento a tres personas, una de ellas a Pedro Aguado. Este es el punto en el que estamos. Y esta última reunión con el Vaticano, decías que tenías el contenido de una carta, que podemos conocer, o no, de esa conversación …
JAVIER A. -Eh, no. De hecho, esto se planteó apenas el día de ayer, 4 de mayo. La carta o la respuesta oficial del Vaticano no llegará hasta la próxima semana. Ahorita por el momento pues es nada más eso, que está en investigación. También hablar y creo que es importante que ellos dicen que si acaso una misa dio, eso es mentira. Hay 32 fotos de fechas diferentes donde el señor José Miguel está en la capilla del colegio Morelos, que es de los escolapios. En Tazcala, en la Basílica de Ocotlán, también dio misas, en la escuela de su hermano y por supuesto en la escuela de su hermano también tuvo acceso a niños y jóvenes, algo que yo siempre desde un principio pedí desde que yo mandé mi video, porque mandé un video a Pedro Aguado, diciendo que lo alejaran de niños y jóvenes, porque al final era un depredador. Y también envié un correo electrónico el 22 de enero a la señora Isabel [Llauger] pidiéndole y exigiéndole que conociera que era mi historia, que no me revictimizara y pues no he recibido respuesta. No sé si eso se puede hacer público, eh, yo no tengo ningún problema, pero yo nada más como te mencionaba, quiero que se haga justicia y parte de esa justicia pues es de que esos responsables paguen y que admitan sus errores, porque eso es la parte de la justicia restaurativa, que reconozcan el daño y no solo decir, “Bueno, sí, pero pasó si acaso una vez”, eso es mentira. y que deje de revictimizarme la orden, porque también ellos se han acercado a mí, me han
ofrecido dinero para hacer un acuerdo por lo oscurito, o sea, por abajo del agua, una composición amigable y pues creo que eso no es correcto. Yo tuve una reunión presencial con el padre Julio Alberto Álvarez Díaz el día 23 de marzo de este año, donde ellos me están exigiendo que yo les diga una cantidad porque al final de cuentas, pues ellos quieren resarcir el
daño. Entonces yo les dije que no, que mi equipo legal les avisó que yo solamente quiero hacer esto en la fiscalía y en su defecto si se puede, se llama justicia restaurativa, pero a través de la fiscalía, nada lo oscurito. Y algo muy particular que también me enteré apenas la semana pasada, pues es de que los abogados de la escuela Pía, bueno, se identifican como de la escuela Pía y de Pedro Aguado, han ido a la fiscalía a meter presión para que se cierre la investigación, porque digo, desafortunadamente está tan mal integrada la carpeta de investigación, están alegando que como es por violación, que como ya murió [el agresor], pues que se cierre, o sea, que ya no haya más y yo metí un recurso apenas esta semana para lograr que se mande la citación a España, a Huesca y que se mande a Nueva York, donde está el padre Baltazar y de que no lo manden callar porque también hay una grabación que te la puedo hacer llegar donde dice el padre Baltazar que él ya no va a hablar del tema y de que su obispo ya lo mandó callar. Entonces, creo que eso no es lo importante.
PRESENTADORA -Pues, Javier Alcántara, ha quedado clara tu exposición de los hechos. Esperemos que tú estés bien ahora, bien psicológicamente, y que se haga justicia. Y gracias por habernos atendido hoy en “Aquí y Ahora”.
JAVIER A. -Y también eh bueno, agradecido y si hay necesidad de que yo se lo diga a Pedro Aguado en la cara, yo no tengo ningún problema. Entonces, igual yo dejo abierto ese espacio, esa posibilidad y, pues muchísimas gracias igual por todo.
PRESENTADORA -Pues gracias a ti, Javier. Bueno, pues hemos escuchado las palabras de Javier Alcántara, víctima de abusos sexuales, y vamos a hablar ahora con Pedro Aguado, con el obispo de Jaca y Huesca, que ya nos está escuchando. Hola. Muy buenas.
PEDRO AGUADO -Hola, buenos días. Me escucháis.
PRESENTADORA -Sí, sí, lo escuchamos bien. Buenos días. Creo que no ha podido escuchar y es una pena, la entrevista que acabamos de hacer a Javier Alcántara, víctima de abusos sexuales. Recordamos que él viene denunciándole, de hecho hay un proceso judicial abierto en México y también una investigación en el Vaticano. Le acusa a usted de encubrimiento, de negligencia grave, de abuso de poder y de coacciones cuando era superior de la orden de los Escolapios, por no haber tomado todas las medidas en su mano para procesar a José Miguel Flores el acusado de esos abusos sexuales a esta víctima.
PEDRO AGUADO -Sí. Bueno, yo estoy al corriente de estas opiniones de Javier, al que conozco bien y respeto mucho. Ciertamente, cuando yo supe por primera vez la noticia de los abusos sexuales en 2019, fui rápidamente a hablar con él, le escuché, vi la seriedad del tema e intervine. Intervine en dos direcciones. Primero le expliqué claramente que él tenía derecho a la denuncia civil de su agresor. No quiso hacerlo, insistió en que no era de su interés. Yo le expliqué que yo tenía la obligación de hacer la denuncia canónica. Le expliqué en qué consistía y la hicimos con una denuncia que fue bastante rápida. En unos 10 meses se resolvió con la expulsión del agresor de la orden y del sacerdocio. Y esta decisión, que fue avalada por la Santa Sede fue publicada en la revista oficial de la Orden que está en la página web, y es una decisión canónica, la más grave y la más seria que se puede tomar, la expulsión de la orden y del sacerdocio, del agresor de este joven.
PRESENTADORA -Lo que dice la víctima, lo que dice Javier Alcántara es que no fue expulsado. Muestra imágenes y dice que le consta que José Miguel Flores no fue expulsado, sino que siguió dentro de la iglesia con algunas tareas, que no fue apartado y que fue así hasta que falleció. Eh, además dice que él sí que insistió en que se siguiera por la vía civil y que ahí no encontró su apoyo.
PEDRO AGUADO – Bueno, yo creo que eso no es correcto así. Es decir, que el señor [Padre] Flores fue expulsado y reducido al estado laical. Dejó de ser sacerdote y escolapio a finales del 2020. Yo no tuve, ni yo ni nadie, ninguna noticia de que él sin ser ya sacerdote, porque no lo era, estaba celebrando eucaristías o misas hasta que el propio Javier me lo dijo después de fallecido. Y entonces es cuando fui a México y le mostré la sentencia firmada por mí y la sentencia del Vaticano y se la traduje lo que estaba en italiano y en latín para que él lo conociera bien. Es decir, este señor fue expulsado absolutamente y reducido completamente al estado laical sin poder ser sacerdote.
Si alguna vez celebró alguna misa, esa misa no es válida y es un acto profundo y tremendo de desobediencia. Jamás Javier me pidió que yo denunciara al agresor civilmente, al revés, me dijo que no lo hiciera. Evidentemente, si me lo hubiera pedido, lo hubiera hecho sin ningún tipo de duda, como hemos hecho siempre. Yo traté de respetar siempre su voluntad y ciertamente puedo decir que el proceso canónico contra el señor Miguel Flores, agresor de este joven, fue muy bien llevado, claramente resuelto y definitivamente solucionado.
Y eso me deja tranquilo. Es cierto que siempre es doloroso este tema, siempre es complicado y todo se puede mejorar. Ciertamente que todos cometemos errores, pero en ningún caso ha habido ni encubrimiento ni intención de hacerlo. Todo lo contrario.
PRESENTADORA -Cuando usted dice que él le pidió expresamente que no fuera a denunciar, que no se denunciara, ¿usted cree que no debe denunciar a una persona que ha violado repetidamente durante años a un niño de 11 años? Miguel Flores ha fallecido y no ha tenido ningún tipo de condena penal, ni siquiera ha sido juzgado por ello.
PEDRO AGUADO -Es cierto eso, lo que hicimos fue respetar completamente la voluntad de la víctima. Si hoy se diera el caso, sin ninguna duda que yo insistiría en que había que denunciar, porque de eso también hemos aprendido. Evidentemente, la voluntad de la víctima era una y se
respetó por parte de los escolapios de México, pero sin ninguna duda. Si hoy tuviéramos ese tema, este acontecimiento, no habría ninguna duda que habría que denunciarlo. Es lo que hay que hacer, sin duda. Este hombre murió sin ser sacerdote y sin ser religioso, pero había que haber denunciado. Pero respetamos esa voluntad completamente.
PRESENTADORA -Ahora mismo hay una investigación abierta en el Vaticano que hemos conocido recientemente, a la par que un proceso judicial abierto en México contra usted y nos acaba de decir la víctima que tanto desde usted como de las escuelas pías se ha intentado, o de usted personalmente llegar a un acuerdo con él, no sabemos si económico para que se olvide del tema. ¿Esto es así?
PEDRO AGUADO -No, no, que va, esto está … si ha dicho esto está mal explicado. Es decir, Javier con buen criterio nos propuso hablar para llegar a una propuesta de justicia restauradora, reparativa de su caso. Le contestamos que nos parecía bien siempre y cuando estuviéramos en presencia de los abogados. Se hizo un primer encuentro y luego Javier clausuró eso y no quiso continuar. Hace poco ha vuelto a proponerlo y bueno, yo creo que independientemente de un proceso judicial es bueno que las dos partes a petición de la víctima traten de llegar a una solución reparativa integral del abuso cometido, porque eso va a ser bueno para él si él lo pide. En este momento lo ha propuesto y estamos dispuestos a ir adelante siempre que él lo pida. Con tal de hacer las cosas bien y en orden, creo que lo que más interesa es que este joven quede completamente restaurado en justicia y de manera integral. No hay ninguna duda, pero por parte nuestra no ha habido ninguna iniciativa. Al revés, ha sido él el que lo ha propuesto y nosotros los que hemos dicho es que si él quiere, por supuesto, que hablamos.
PRESENTADORA -Pues Pedro Aguado, obispo de Jaca y Huesca, le agradecemos que haya dado la cara y haya puesto la voz en esta entrevista en el programa Aquí y Ahora. Un saludo.
PEDRO AGUADO -Te agradezco mucho también. Gracias por la entrevista y quiero terminar diciendo que por parte mía y por parte de la orden no hay ninguna duda en la prioridad de la atención de las víctimas. Si hay algún error, por supuesto que estamos dispuestos a pedir perdón, pero lo que hubo siempre fue el deseo de ayudarle, de escucharle y de acompañarle y así seguimos.
PRESENTADORA -Bueno, pues gracias de nuevo y un saludo.
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